Hace
ya un tiempo que planeo mi retorno. Quiero volver pero no encuentro
el cómo.
De
tanto organizarme, he perdido mi as de espadas, la espontaneidad, que
con fuentes prohibidas reaparece en mi voluntad, y expulsa fuego
evocando dragones mitológicos...nuestro peligroso Leviatán pálido
y absorvente, mágico.
Esa
gran bestia que habita en el nylon y se adapta a mi nariz, es
paradójicamente, quien me ha despertado estas ansias de volver a
escribir historias reales contadas por gente irreal.
De
tanto organizarme, se me pasa la hora, me quedo esperando el bondi
que nunca llega en una esquina lluviosa...en la otra cuadra no
llueve, pero allí no para.
Me
han sucedido varias cosas en todo este tiempo, circunstancias
aberrantes y también lindos momentos, pero claro, para contarlo se
precisa entrenamiento, por lo menos, para contarlo como yo quiero.
De
tanto organizarme, perdí voz y voto, fui volviendome sedentario,
grisáceo...de tanto organizarme, perdí tonalidad.
Aunque
nunca llegue, aunque nunca vuelva, todo se transforma, ya lo han
dicho varios, todo muta, todo cambia...todo evoluciona, para bien y
mal.
Ahora
el viento que despeina los árboles flacos por el arribo del otoño,
me espera afuera, allí, en el campo de batalla...tendré que salir
de mi covacha, y enfrentarme una vez más a la vida que no elegí, la
que no depende de mi, esa que me forma, a su gusto, con sus normas.
De
tanto organizarme, perdí todo tipo de magia que alguna vez pude
haber tenido, de tanto planear y planear y planear, los planes...me
olvidé como se planeaba en el aire, en el plano.
Fue
de tanto organizarme, que me fui volviendo viejo tan de pibe, tan de
chico...tan joven y de vuelta.

Interesante.
ResponderEliminarEl sistema nos come,
nos ahorca,
nos paraliza.
La ves casi como un demonio?
Beso grande y que estés bien
Como forma de evasión, como maniobras de escapismo.. como el miedo congelando las venas. La vida nos ahoga.
ResponderEliminarY qué gran texto.