Le pregunté a un ex presidiario qué pensaba de la vida. La misma pregunta le hice a una prostituta. Conversé con gente enferma. Bebí mucho café en bares viejos, charlando con poetas y ladrones. Hablé con científicos, con políticos, con militares, con intelectuales, con homosexuales, con viejos y jóvenes. Conversé con analfabetos de filosofía, sin saber nada de filosofía ni ellos ni yo.

Perdí varias carreras en el hipódromo y caminé por muchos barrios acompañado por un cura amigo.

Las preguntas fueron siempre las mismas. Las respuestas fueron todas distintas.

Escribí un libro.” (Daniel Perlusky Cavanenghi)

jueves, 12 de abril de 2012

De Tanto Organizarme


Hace ya un tiempo que planeo mi retorno. Quiero volver pero no encuentro el cómo.
De tanto organizarme, he perdido mi as de espadas, la espontaneidad, que con fuentes prohibidas reaparece en mi voluntad, y expulsa fuego evocando dragones mitológicos...nuestro peligroso Leviatán pálido y absorvente, mágico.
Esa gran bestia que habita en el nylon y se adapta a mi nariz, es paradójicamente, quien me ha despertado estas ansias de volver a escribir historias reales contadas por gente irreal.
De tanto organizarme, se me pasa la hora, me quedo esperando el bondi que nunca llega en una esquina lluviosa...en la otra cuadra no llueve, pero allí no para.
Me han sucedido varias cosas en todo este tiempo, circunstancias aberrantes y también lindos momentos, pero claro, para contarlo se precisa entrenamiento, por lo menos, para contarlo como yo quiero.
De tanto organizarme, perdí voz y voto, fui volviendome sedentario, grisáceo...de tanto organizarme, perdí tonalidad.
Aunque nunca llegue, aunque nunca vuelva, todo se transforma, ya lo han dicho varios, todo muta, todo cambia...todo evoluciona, para bien y mal.
Ahora el viento que despeina los árboles flacos por el arribo del otoño, me espera afuera, allí, en el campo de batalla...tendré que salir de mi covacha, y enfrentarme una vez más a la vida que no elegí, la que no depende de mi, esa que me forma, a su gusto, con sus normas.
De tanto organizarme, perdí todo tipo de magia que alguna vez pude haber tenido, de tanto planear y planear y planear, los planes...me olvidé como se planeaba en el aire, en el plano.
Fue de tanto organizarme, que me fui volviendo viejo tan de pibe, tan de chico...tan joven y de vuelta.



lunes, 9 de abril de 2012

Agonía en el Neuropsiquiátrico

Me estoy muriendo por dentro y por fuera
se va deshilachando mi disfraz
trato de hacerme la idea
de que me puedo curar.

Me estoy muriendo por dentro y por fuera
nadie parece escuchar mis quejas
las flores del baño me están mirando mal
el agua cae sobre mi pero no me puede mojar.

Un día tuve una nena hermosa
otro día un peculiar chiquitín
una vez se me escapó la memoria
giró mi cabeza, y llegué hasta aquí.

Amaba a alguien o a algo, no lo recuerdo muy bien
no entendió mis movimientos aunque jugaba al ajedrez
¿Algún día habré sonreído?, ¿o siempre tuve esta dificultad?
Mi expresar tan engreído, que no responde a mi voluntad.

Me estoy muriendo por dentro y por fuera
me deshilacho cada vez más
ya no controlo a esta fiera
y lo que busca lo encontrará.

Me estoy muriendo por dentro y por fuera
traigame algo por favor enfermera
el demonio se apodera de mi vigilia
yo intento permanecer tranquila.

Traigame algo por favor enfermera
se están comiendo mi corazón
me estoy muriendo por dentro y por fuera
que alguien aquiete mi mentón.

¿Vinieron a rescatarme?, ¿o a llevarme a un lugar peor?
¿Podré aquí algún día curarme, y volver a disfrutar del sol?

¿Han hecho de mi un cadáver digno? ¿O me llevaron a la facultad?
¿Alguien escucha lo que ahora digo? ¿O aquí también me harán callar?

Busco la sombra que me nombre tranquila
busco algo de paz, un plato de comida.

¡Que alguien me diga dónde estoy!
Si es el infierno, entonces llegó a tiempo la enfermera
¿Acaso es el cielo? Pues, no saben quien soy
¿Acaso es el cielo? Pues, San Pedro murió
¿Acaso es el cielo? ¿Aquí existe el perdón?.

                                                                                                     El Grito - Edvard Munch 1893